Estamos iniciando este 2022 con muchos bríos… bríos de hacer política, de elecciones y de gobernanza territorial, éste domingo 23 de enero, habrá elecciones en las seiscientas cincuenta y nueve Juntas Auxiliares que tiene el Estado de Puebla, mediante plebiscito se estarán eligiendo a quienes fungirán como apoyo a los ayuntamientos en el plano legal, administrativo y reglamentario.
Las Juntas Auxiliares, antes Órganos de Gobierno, con la reforma de la Ley Orgánica Municipal del 2013 perdieron autonomía y pasaron a ser Órganos Desconcentrados de la Administración Pública Municipal, están representados por el Presidente Auxiliar que encabeza la planilla que es elegida mediante voto popular y secreto. Estas deberían actuar como desconcentradoras del poder como alternativa de la gestión municipal pero en esencia no funcionan así ya que la capacidad de acción y gestión queda muy limitada tanto en ley como por el escasísimo presupuesto que tienen.
Las Juntas Auxiliares dependen del presupuesto participativo que otorga el Ayuntamiento para ejecutar sus labores como servidores públicos coadyuvantes, pero al ser este presupuesto muy pequeño principalmente se destina para gastos de operación, por lo que excluye en gran medida el nivel de impacto social que puede generar entre sus pobladores.
Esta es la primera vez que vivo de cerca una elección de Juntas Auxiliares y déjenme decirles que tiene su encanto particular; la devoción, el respeto y la entrega que muestran los pobladores por defender su planilla es realmente impresionante, eso no se ve en una elección con partidos políticos, el sentimiento que prima es otro, este es más bien un sentido de pertenencia, es una apuesta desde la pasión y el pundonor del grupo.
En estas zonas principalmente de la periferia como es de esperarse existen muchas carencias y las expectativas generadas por las planillas son muy altas, la mayoría de los candidatos como siempre prometen mucho y terminan ejecutando muy poco, y el ciudadano cree erróneamente que estas promesas de campaña, (a veces tan aventuradas como: “si votan por mi planilla aquí construiré una vialidad, un puente o un centro de formación deportiva”) son posibles simplemente por tener al personaje como autoridad, como si los Presidentes Auxiliares tuvieran para esos proyectos, presupuestos asignados o la autoridad necesaria para implementarlos de forma unilateral, cuando ellos solo pueden hacer gestiones para que estas necesidades sean escuchadas en el ayuntamiento correspondiente y esperar que se proyecten y ejecuten por parte del mismo gobierno municipal. Por eso, y por que no hay tope de número de planillas que se pueden registrar la contienda tiene un sabor distinto y la política inicia desde mucho antes de que las convocatorias para estos plebiscitos salgan publicadas por los ayuntamientos, los amarres, las tensiones y las revanchas… están a flor de piel.
Como afirmaba mi querido compañero de legislatura Alberto Amador Leal + en su artículo “”Juntas auxiliares, ¿cuarto orden de gobierno o restitución de derechos originales?”, La figura de Juntas Auxiliares está arraigada como forma primaria de gobierno dado que la circunscripción territorial, en lo general, corresponde a asentamientos originales de los pueblos indígenas o a procesos de población claramente identificados, a diferencia del municipio que desde la colonia fue diseñado con la perspectiva de control.” Y es que estas juntas auxiliares nacieron como pueblos vecinos, ejidos o rancherías y fueron concentrados por la figura del municipio. Es por ello que son de costumbres muy fuertes y de mucho arraigo, que han perdurado a lo largo del tiempo y que le dan a este ejercicio democrático, un sabor muy interesante, si tienes la oportunidad de participar, no dudes en hacerlo.
Nos leemos a la próxima
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