206 partidos internacionales, tres participaciones mundialistas, dos medallas de bronce en los Juegos Olímpicos y numerosos títulos con la selección femenina de Canadá dan lustre al currículum futbolístico de Diana Matheson. Pero ¿qué ocurre cuando una jugadora deja de estar en activo?
Es una pregunta que Matheson, de 38 años, se planteó seriamente mucho antes de julio de 2021, mes en el que colgó las botas.
“Desafortunadamente, y tras alguna que otra lesión, tuve que poner punto final a una gran carrera. En este tiempo he vuelto a clase, así que podríamos decir que ahora mismo soy una estudiante a jornada completa”, cuenta en su entrevista con FIFA.com.
“Estoy intentando aprender lo máximo posible sobre el fútbol y los negocios que rodean a este deporte, y prepararme así para mi siguiente misión. Sé que quiero seguir vinculada al fútbol femenino, pero todavía no sé la función que desempeñaré”.
Participar en el programa de liderazgo Women in Football, impartido por tercera vez en colaboración con la UEFA, le ayudará a encontrar su lugar.
“No sabía muy bien lo que me esperaba. De hecho, creo que ninguna de nosotras lo sabía con exactitud”, afirma con una sonrisa la autora del gol que dio la medalla de bronce a Canadá en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
“Los instructores eran increíbles. Todas habíamos asistido ya a formaciones de liderazgo, pero las clases de este curso fueron de talla mundial. También lo fueron por el hecho de que nos juntamos 30 mujeres, procedentes de todos los rincones del planeta, y que cada una habló de su situación. Y todas son distintas en muchos sentidos, pero en el fondo son iguales, porque trabajamos por alcanzar el mismo objetivo, es decir, promocionar a las mujeres en el fútbol. El programa superó todas las expectativas”.
El intercambio entre las participantes dejó una huella imborrable en Matheson. Comprobar que las mujeres de Oriente Próximo o de África que luchan por levantar estructuras de fútbol femenino tienen dificultades completamente distintas a las que ella se encuentra en Canadá le sirvió de inspiración.
“Fue un buen impulso. Tuve la ocasión de contactar con una gran cantidad de personas de todo el mundo que se mueven por el mismo motivo. Y ahora sé que, en el futuro, podré llamar a cualquiera de ellas cuando esté de viaje en el extranjero. Podré quedar con ellas para hablar de la vida y del fútbol”.
Crear y ampliar las redes de contactos es otra de las piedras angulares del programa para mujeres en puestos de liderazgo en el fútbol.









