Información y foto.- UPAEP.

La reciente acción del gobierno de Estados Unidos contra Venezuela, que derivó en la captura y traslado del presidente Nicolás Maduro a territorio estadounidense para ser juzgado, debe entenderse como parte de una profunda reconfiguración del orden internacional, marcada por el debilitamiento del derecho internacional, el retorno del uso del poder duro y una creciente fragmentación política en América Latina, advirtieron especialistas de la Licenciatura de Relaciones Internacionales de UPAEP.

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En un análisis de la situación de Venezuela y sus implicaciones regionales y globales, Derzu Daniel Ramírez Ortiz, Director de la Licenciatura en Relaciones Internacionales de UPAEP, y Herminio Sánchez de la Barquera y Arroyo, profesor investigador de la misma licenciatura, coincidieron en que el episodio no es un hecho aislado, sino un síntoma de los cambios estructurales en la política mundial.

Derzu Daniel Ramírez explicó que el contexto actual está marcado por el tránsito de un orden internacional unipolar, encabezado por Estados Unidos, hacia un sistema más fragmentado y multipolar, en el que las grandes potencias buscan asegurar áreas de influencia estratégicas.

“Estamos dejando atrás el mundo claramente unipolar y transitando hacia un escenario en el que Estados Unidos, China y Rusia compiten abiertamente por espacios de control regional. En ese contexto, América Latina vuelve a adquirir una importancia estratégica para Washington”, señaló.

Por su parte, Herminio Sánchez de la Barquera fue enfático al señalar que Nicolás Maduro era un presidente ilegítimo, producto de un régimen autoritario que se consolidó tras elecciones fraudulentas y sistemáticas violaciones a los derechos humanos.

“Yo no defiendo a Maduro. Fue la cabeza de un régimen autoritario y criminal. Sin embargo, eso no legitima una acción que viola el derecho internacional y el propio derecho interno de Estados Unidos”, subrayó.

El académico recordó que la Carta de las Naciones Unidas solo permite el uso de la fuerza en dos supuestos: la legítima defensa o un mandato expreso del Consejo de Seguridad, condiciones que no se cumplieron en este caso. Tampoco existió autorización del Congreso estadounidense, como lo exige su legislación interna.

Estamos ante el nacimiento de una nueva doctrina: la doctrina Trump, una versión distorsionada de la Doctrina Monroe, que se resume en ‘aquí se hace lo que yo diga’”, advirtió.