Desde la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) hacen un llamado a los Senadores de la República, para que no avalen las modificaciones a leyes secundarias en materia electoral que fueron aprobadas en la Cámara de Diputados, tras la negativa de diferentes fuerzas políticas a la Reforma constitucional en esta materia, que fue impulsada por el Ejecutivo Federal.

Reconocemos a las y los Diputados que rechazaron primero la reforma constitucional, y luego los cambios a las leyes secundarias que fueron votadas ayer en la Cámara de Diputados; actuaron en coherencia con la lucha que durante más de 30 años ha encabezado la ciudadanía, para evitar que sea el gobierno el que organice las elecciones.

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Celebramos que en una primera votación, los legisladores de la oposición hayan expresado su negativa a una iniciativa regresiva, que atentaba contra la neutralidad y autonomía del Instituto Nacional Electoral (INE), órgano que se nutre de la participación ciudadana, que actúa en apego a la ley electoral y cuyas decisiones son revisadas o revisables por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que ha avalado en su enorme mayoría, las decisiones del INE.

El rechazo a la Reforma constitucional en materia electoral debe considerarse un triunfo de la ciudadanía que, a través de diferentes acciones pacíficas, ordenadas y respetuosas, levantó la voz e hizo sentir su rechazo a una propuesta que nació sin atender los esfuerzos y luchas de la sociedad por fortalecer la democracia en el país.

Condenamos que, pese a las expresiones ciudadanas, desde el Ejecutivo Federal y abusando de su mayoría parlamentaria, se optara por aprobar en fast track, sin que los legisladores conocieran siquiera el contenido de lo que se iba a votar, sin opiniones técnicas, sin diálogo, de forma desaseada y sin llevar a cabo el debido proceso legislativo, sin un análisis profundo y sin una discusión amplia en comisiones antes de llevarse al pleno, las reformas a leyes secundarias, conocidas como el “Plan B”, vulnerando al INE, a los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE´s), así como al TEPJF.

El llamado Plan B representa un amago en contra de la Democracia, y un desafío a los millones de ciudadanos que se manifestaron en todo el país; es una maniobra para desmantelar los organismos electorales y allanar el camino para elecciones con influencia  del gobierno. No es fruto del consenso, sino de una imposición.