Por Horacio Cano Vargas
En otras colaboraciones he expuesto los diversos aspectos de la participación ciudadana, lo beneficiosa que es para el bien común de una comunidad, los problemas que se pueden generar derivado de una mala perspectiva de lo que es hacer ciudadanía y convertirla en una especie de resistencia, más cercana a la anarquía que al estado democrático al que no solo por nuestra constitución vivimos, sino también a una larga lucha de muchas y muchos.
Creo que la principal función de un gobierno es dar soluciones a las problemáticas planteadas por la sociedad. El primer paso es poder escuchar lo que realmente pide la sociedad, para eso es necesario establecer mecanismos confiables de participación ciudadana, pero también es muy importante la relación que guarda el gobierno con los organismos intermedios de la sociedad civil, quienes juegan un papel sumamente importante en la consecución del bien común en cualquier comunidad. Sin la participación de los organismos intermedios de la sociedad civil y de la de la ciudadanía en general por medio de los mecanismos establecidos, se rompen principios que permiten a un gobierno dar soluciones.
El segundo paso consiste en que el gobierno debe de dar una propuesta de solución, la cual podrá ser tan simple o compleja como el contexto lo exija, en concreto podrían ir desde una declaración, concretar alguna obra de infraestructura, hasta la creación de una política pública. En este paso es muy importante poder medir la eficacia de la acción, por lo que necesariamente tendría que regresar al primer paso. Cualquier acción de gobierno es inacabada, perfectible y superable por una nueva. Es tarea de los gobiernos no dar por solucionado ningún problema.
El tercer paso, el cual muchas veces no esta contemplado por los ciudadanos ni por el gobierno, es la participación de la ciudadanía por medio de las cámaras, iglesias, universidades o consejos de participación ciudadana en la acción propuesta por la autoridad. Estoy convencido que sin la participación de la ciudadanía y su compromiso, no solamente como simples espectadores o gobernados, es imposible llegar a la consecución del bien común en cualquier sociedad. Un gobierno que no resuelve, es un gobierno que no sirve, aunque sin la participación y compromiso de los ciudadanos, la tarea de solucionar los problemas se hace imposible para cualquier autoridad. Colaborar activamente con las acciones de gobierno es sin duda una forma de hacer más ciudadanía.








