El días pasados en área de Inteligencia Internacional del Consejo Coordinador Empresarial Mexicano elaboro el siguiente análisis sobre la situación entre Rusia y Ucrania.

Crimea durante mucho tiempo fue parte de Rusia, pero bajo el poder de Nikita Khrushchev, dirigente de la Unión Soviética durante la Guerra Fría, pasó a ser posesión de Ucrania en la década de los 60s. En ese sentido, tras la disolución de la URSS, la República Ucraniana retuvo el control del territorio de Crimea; al igual que el Donbás y Lugansk, regiones altamente rusas y prorrusas que han buscado recientemente la independencia de Ucrania.
La incorporación de Crimea a Rusia en 2014 sin el consentimiento de las autoridades ucranianas supuso un gran desafío para el orden de seguridad europeo y provocó rebeliones en Ucrania, comenzando con los conflictos de la década. Se estima que a finales del 2014, al menos 4,364 personas murieron en el conflicto y aproximadamente 500,000 desplazados internos en Ucrania.

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El conflicto volvió a tomar relevancia en la esfera internacional luego que Rusia concentró sus tropas cerca de Ucrania, y Occidente amenazó con sanciones económicas en caso de invadir.
Recientemente, Moscú negó tener planeado realizar una invasión y aseguró que pronto retirará parcialmente dichas tropas, pero a cambio de amplias garantías de seguridad occidentales medio en un tenso enfrentamiento.
Por otro lado, para Rusia es importante que Ucrania no se adhiera a la OTAN ya que una mayor expansión hacia el este de la organización supondría una amenaza para la seguridad de Rusia y el fin de los cuerpos separatistas prorrusos en la frontera del este de Ucrania, y así lo ha dicho en su lista de demandas de seguridad que envió a EE.UU. en diciembre pasado. Dentro de esas demandas, se solicitó también la suspensión de cualquier ejercicio de la OTAN cerca de la frontera con Rusia.

Desde el conflicto del 2014 y adhesión de Crimea a Rusia, Ucrania ha incrementado su gasto en seguridad y defensa hasta el 6% del PIB nacional. A pesar de que las fuerzas armadas de Ucrania de más de 200,000 militares sean menos de una cuarta parte del de las de Rusia, han sido significativamente impulsadas desde 2014 por la ayuda militar occidental.
Recientemente, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, elogió el respaldo de Occidente frente a la acumulación de tropas militares de Rusia y anunció la expansión del ejército. Además, firmó un decreto para aumentar el tamaño del ejército ucraniano en 100,000 soldados activos, con la formación de 20 nuevas brigadas durante tres años.

Países del occidente han demostrado su descontento por la concentración de 100,000 soldados rusos en la frontera con Ucrania, con la intención de invadir a su vecino prooccidental.
Por tal motivo, el secretario estadounidense de Estado, Antony Blinken, inició una gira europea donde sostuvo una reunión con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, con el fin de aminorar la tensión sobre Ucrania. También los líderes de países occidentales han tenido reuniones uno a uno en los últimos dos meses, tanto con Putin como con Zelensky, con el fin de cesar los conflictos, como es el caso de los presidentes de EE.UU. y Francia, y próximamente el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.
Adicionalmente, el Pentágono ordenó a 8,500 soldados estadounidenses prepararse para un despliegue en Europa del Este. Por otro lado, la OTAN envió barcos y aviones para reforzar las defensas de la región.

Rusia podría optar por una estrategia incremental para llegar a Ucrania. Otro escenario es que implemente una invasión limitada, por ejemplo, en las regiones separatistas del Donbás o instaurar un corredor entre el Donbás separatista y Crimea y/o entre Crimea y Transnistria. A continuación, los posibles escenarios:

Ataque desde el este
Rusia podría invadir y tomar el control de todo el territorio ucraniano al este del río Dniéper, reclamando el este industrial de Ucrania, pero dejando al país en un “estado económicamente viable”, según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

Ocupación desde el oeste
Si Rusia tiene éxito en el este, sus tropas podrían cruzar el río Dniéper y marchar hacia el oeste a través del paisaje relativamente rural. A lo largo del Mar Negro, las fuerzas rusas se apoderarían de Odessa y sus instalaciones portuarias, las cuales son clave para una ocupación a gran escala

Alternativamente, Rusia podría evitar una firme resistencia en las principales áreas urbanas de Ucrania atacando a lo largo del Mar Negro. La toma de Odessa cortaría el acceso de Ucrania al mar y a los mercados internacionales; esto aumentaría la influencia de Rusia en el comercio en el Mar Negro.

Consecuencias económicas.

Además de la Unión Europea, países como Australia, Canadá y Japón han impuesto sanciones a Rusia, en favor de la integridad y la soberanía de Ucrania. Otros como Alemania, amenazaron con una posible suspensión del oleoducto Nord Stream 2 a Rusia, que conecta el suministro de gas ruso directamente con el país. Este conflicto resalta los peligros de la dependencia de Europa del gas ruso. Por ello, las tensiones actuales han avivado los temores de una interrupción de los flujos desde Rusia ya que Rusia es el principal provedor de gas para Europa, siendo casi el 40% de ingresos de gas a la región. Este conflicto podría resultar como el catalizador de un aumento del gasto militar en toda Europa

Consecuencias políticas.

El panorama para los próximos meses indica que habrá un ambiente de tensión entre ambos bloques que durará posiblemente hasta las elecciones de noviembre en Estados Unidos, o bien en un peligro continuo si no se resuelven las exigencias de Putin.
Si las tensiones en Ucrania dan como resultado más sanciones europeas contra Rusia, u otras medidas punitivas similares, Moscú podría usar su posición en Libia para tomar represalias, incluso aprovechando la reanudación del conflicto y el aumento de los flujos migratorios para aumentar la presión sobre Europa, llevando a una nueva crisis migratoria de refugiados.