En la entrega pasada, prometí que abundaría en los pilares de los ODS, recuerden que son 17 objetivos divididos en 5 pilares el primero de ellos es el de las personas y es precisamente del que les hablaré.
El pilar social es también el centro de la Agenda 2030 recuerden que el desarrollo sostenible implica una interrelación entre la dimensión económica, social y medioambiental, y la Agenda 2030 reitera y explicita esa relación en los ODS pero lo hace muy patente específicamente en 10 objetivos relacionados con la pobreza, el hambre, la salud, la educación, la igualdad de género, el acceso a agua limpia y saneamiento, el trabajo decente, la reducción de la desigualdad, el acceso a ciudades sostenibles y a la Paz, estas líneas cobran especial relevancia para los desafíos, carencias, riesgos y discriminaciones que sufren varios estratos de la población mundial, incluidos los países de Latinoamérica.
La pobreza y la desigualdad son los desafíos centrales de este pilar, erradicar para todas las personas del mundo la pobreza extrema, y reducir al menos en la mitad la proporción de personas que viven en pobreza en todas sus dimensiones es decir quienes viven con menos de 1.25 dólares estadounidenses al día, otorgar amplia cobertura de protección social para los pobres y los vulnerables así como garantizar la igualdad de oportunidades y reducir la desigualdad de resultados, promoviendo legislaciones y políticas públicas encaminadas a ese respecto e incluso eliminando las leyes, políticas y prácticas discriminatorias que se encuentran vigentes.
Y es que hoy mismo estamos observando la gran necesidad de que los ciudadanos tengan gobiernos pacíficos, estables y sostenibles; Afganistán, esta misma semana es reflejo de ello, la situación en especial de su capital Kabul, se ha vuelto caótica después del anuncio y salida inminente de las fuerzas armadas de Estados Unidos aliadas del gobierno en el poder. Hemos visto imágenes muy fuertes que parecieran sacadas de una película de Hollywood de ciudadanos afganos que han emprendido una carrera desesperada por huir del régimen Talibán que se instaura en aquel país; el miedo y angustia está reflejado en sus rostros, porque saben que la interpretación extrema que le dan a la Sharia o ley islámica reduce al mínimo a la mujer y sus derechos, tan extremo como la “solicitud” que ya se hizo en algunas regiones de Afganistán controladas por los talibanes para que cada familia case a una pequeña niña con alguno de los combatientes talibanes, o aquellas que impiden a las mujeres trabajar, estudiar o incluso salir a la calle a menos que sean acompañadas de un pariente varón. Rompiendo de golpe el de que los ODS se alcancen en aquel punto del planeta en los próximos años.
Pero esperen, no tenemos que irnos tan lejos para observar situaciones desesperadas como la que está aconteciendo en Afganistán, de hecho, en América Latina vemos muchas situaciones desesperadas por falta de certidumbre en los gobiernos y por políticas erradas, Venezuela es ejemplo del éxodo provocado por la implementación de un régimen al que le bastaron unos cuantos años para llevar a sus ciudadanos al colapso económico, social y democrático mas devastador de la región.
En México, estos éxodos se dan por otras causas; los narcotraficantes y su interminable baño de sangre por y la falta o colusión de las autoridades que hacen poco o nada por detener a dichos grupos delincuenciales, han hecho de muchos puntos de la República simplemente sean lugares sin ley. es por ello que muchos ciudadanos han tomado la decisión de huir de su casa por miedo a ser víctimas inocentes de esta guerra.
No hay un desarrollo sostenible digno mientras no se aseguren los derechos de todas las personas, todos debemos tener al menos un nivel digno de vida, acceso a la educación, la salud (incluyendo las medicinas), la seguridad alimentaria, a tener niveles aceptables de calidad y protección en el empleo, pero también a la cultura, a la participación política y ciudadana de los individuos, a la libertad y la dignidad por medio del reconocimiento de derechos.
… Pero no solo es el plano individual, sino en el plano colectivo, la prosperidad económica, el cuidado del medio ambiente, la innovación y la competitividad con un sentido ambientalmente prospero.
Porque es claro que el desarrollo económico no es sostenible si el modelo de desarrollo vigente deja una huella social cada vez mas profunda, y por huella social me refiero a la pobreza, desigualdad, vulnerabilidad, violencia, violación de derechos humanos, pero tampoco lo es, si se depredan los recursos naturales y el medio ambiente se contamina y de esto, mis queridos lectores, hablaré en mi siguiente entrega.
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