Información y foto.- UPAEP
Niños y jóvenes del Centro de Formación de Basquetbol UPAEP vivieron una experiencia inolvidable al convivir con destacadas leyendas del baloncesto mexicano, quienes compartieron sus historias de vida, trayectoria, sacrificios y aprendizajes en una plática llena de emoción, ejemplos y motivación.
La actividad se realizó en el marco del Maxibaloncesto FIMBA 2025, evento que reúne a cientos de veteranos del deporte ráfaga en Puebla y que permitió que figuras históricas visitaran El Nido para dialogar con los nuevos talentos que hoy inician su camino en las canchas.
El exseleccionado nacional José Luis Arroyos Morales, medallista de oro en Juegos Centroamericanos y en la Copa William Jones, abrió el diálogo invitando a los chicos a acercarse y aprovechar cada oportunidad de aprendizaje.
Recordó cómo inició jugando en la primaria, habló de la influencia de buenos entrenadores y destacó que, más allá del juego, el basquetbol es una herramienta de vida:
“Esto no solo es jugar: te da la oportunidad de viajar, de conocer el mundo, pero sobre todo de estudiar. Ojalá que el día de mañana aquí tengamos abogados, maestros, doctores y grandes profesionistas”.
Arroyos motivó a las y los jóvenes a soñar con vestir los colores de México y a trabajar con disciplina para que esos sueños se cumplan.
El también exseleccionado nacional Enrique Ortega Reyes, multicampeón con los Dorados de Chihuahua, reforzó la importancia del esfuerzo constante.
“Si ya están soñando con llegar a la selección, sepan que no hay atajos. Todo es trabajo diario. El deportista hace más sacrificios: estudiar, entrenar, tener buenas calificaciones y seguir adelante”. Ortega destacó el papel fundamental de las familias como soporte emocional y logístico del desarrollo deportivo.
Las hermanas Verónica y Zulema Arroyos Morales, ambas exseleccionadas nacionales, aportaron momentos de profunda emoción al compartir los obstáculos que debieron superar. Verónica, récord nacional con 103 puntos en un solo juego, habló del valor de la erseverancia: “Yo quería ser mejor cada día. Me iba una hora antes al gimnasio y tiraba hasta 1,500 tiros libres. Todo es disciplina, esfuerzo y corazón”.
El exseleccionado nacional Javier Ceniceros, entrenador en jefe de las Águilas UPAEP, recordó anécdotas de las hermanas Arroyos y destacó la garra con la que representaron a México. “Muchos no saben el peso que tuvieron ellos en la selección. Fueron nuestros máximos representantes y es un honor recibirlos en su casa, en la institución donde el basquetbol es un pilar”.
El cierre estuvo a cargo de Samuel Campis Espinal, exseleccionado nacional por 12 años e integrante del Salón de la Fama del Deporte en Puebla, quien representó a México en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976.









